Download |
Introducción: una reivindicación de las prácticas argumentativas
Cuando pensamos en la argumentación se nos presentan, al menos inicialmente, dos modos de entenderla:
El primero, más cercano a la filosofía clásica y al desarrollo de la lógica, está asociado a ofrecer razonamientos, premisas, para sostener o demostrar la validez de la conclusión. De forma más general, presentar las razones para sostener, defender, justificar una opinión o idea.
El segundo modo, es pensar a la argumentación como cercana a las herramientas lingüísticas que sirven para convencer o persuadir a alguien. Acentuar la cuestión de la persuasión nos lleva tam- bién a la antigua Grecia y la discusión con los sofistas y la retórica de Aristóteles.
Aquí el acento está puesto en la verdad y cómo presentarla de modo que incline a otro a aceptarla pero sin distorcionarla, sin modificar su contenido, sin manipular a quién se intenta convencer. A mediados del siglo XX, el desarrollo de la lógica informal nos permite entender a la argumentación más allá de una estructura silogística (las premisas y la conclusión) y entenderla más bien como una variedad de prácticas que dependen de los diversos contextos en los que se dan. Aquí el foco está puesto en cómo entendemos y clasificamos esas prácticas y los efectos que producen.
Así, y de modo muy general podemos decir que la(s) práctica(s) argumentativa(s) implica dar y ofrecer razones para sostener una idea u opinión.
(…)
El poder de la argumentación : filosofía, desacuerdos y prácticas argumentativas / Cristina Bosso… [et al.] ; editado por Guadalupe Reinoso. – 1a ed. – Córdoba: Univer- sidad Nacional de Córdoba. Facultad de Filosofía y Humanidades, 2023.
Libro digital, PDF


