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La lectura genera una reserva cognitiva que puede ser crucial para prevenir o mitigar la degeneración neuronal Hoy Día Mundial De La Salud rescatamos este documento del LCFL de la FGSR
“La lectura desde la neurociencia”
La lectura genera una reserva cognitiva que puede ser crucial para prevenir o mitigar la degeneración neuronal.
FUNDAMENTO DEL INTERÉS ACTUAL POR LA NEUROCIENCIA Y RAZONES DE LOS RECIENTES AVANCES
La mayoría de las enfermedades neurológicas las hemos comenzado a conocer bien desde finales del XIX y sobre todo en las últimas décadas merced a los avances de la neuroimagen, la genética, la farmacología y otras disciplinas.
El conocimiento del sistema nervioso sano ha dependido del conocimiento de sus enfermedades, pero es ahora cuando más información se está obteniendo del funcionamiento cerebral fisiológico estudiando a sujetos normales y determinados modelos de laboratorio.
Mucha experimentación animal moderna es escalable al humano, existen modelos informáticos que emulan al cerebro, la neuroimagen funcional nos está mostrando cómo se activan las redes neuronales y qué las conecta, los avances en neuroinmunología son espectaculares, la psicología y la neuropsicología están aportando datos fabulosos, etc.
El sistema nervioso está de moda y jamás dejará de estarlo. El conocimiento llama a más conocimiento, que redunda en el mejor estudio del órgano y aumenta la velocidad de crucero. También ha habido un cambio de actitud de quien practica la neurología, pretéritamente una especialidad aristocrática, pontificadora y preocupada en hacer un diagnóstico brillante, con poco potencial terapéutico.
Sin embargo, los avances en neurología clínica, la posibilidad de tratar muchas enfermedades, las continuas novedades y mejoras en neuroimagen, farmacología, genética, neurocirugía, neurofisiología, neuropsicología, etc. han situado a los neurólogos en la trinchera, al lado del paciente, donde más disfrutamos.
Tenemos una especialidad que necesita multidisciplinaridad, tratamos muchas cosas y nos apasiona enseñar a los más jóvenes y explicar a la sociedad qué vale y qué no para su cerebro sano o enfermo. La gente quiere saber, nosotros también y la única manera de conseguirlo es investigar y divulgar adecuadamente las novedades en neurociencia.

